Los viajes de la sal (y III): Kham y el Himalaya oriental ampliado *
En el sudeste de Tíbet, en las orillas del río Mekong (conocido en tibetano como Dza chu y en chino como Lacang jiang) se encuentran las salinas de Tsakalho (naxi: Yerkalo, Yakalo; chino: Yanjing), que han abastecido históricamente de sal a buena parte de Kham y a las cercanas colinas del Himalaya oriental ampliado1. También en esta zona la sal era un producto muy codiciado, y servía como moneda a la hora de efectuar intercambios de bienes.
Esta sal, a diferencia de la que circulaba por otras regiones tibetanas e himalayas, no procedía de los lagos salados de la meseta sino de los pozos construidos junto al Dza chu que almacenaban el agua salada del subsuelo. El agua se extrae de los pozos y se vierte en unas salinas en forma de bancales que otorgan su nombre a la población en la que se asientan: Tsaka-lho, o "salinas de sur".
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Salinas de Tsakalho |
La producción de Tsakalho y la extensión del área a la que surtía eran bastante menores que las de los lagos salados del Changtang, y su sal llegaba fundamentalmente al centro y sur de Kham y sus zonas himalayas adyacentes. En el norte de la provincia la sal de los pozos alcanzaba Chamdo y coexistía, como se ha señalado antes, con la extraída de los lagos de Nakchuka y del Tsaidam2. Al este llegaba hasta Dartsedo y al sur penetraba en Yunnan hasta Gyalthang y Weixi. Por el oeste la sal de Tsakalho alcanzaría Tsawarong y Zayul, así como las colinas Mishmis del actual Arunachal, el Himalaya de Myanmar, y Nujiang. Las salinas eran así un punto de encuentro para caravanas y comerciantes de todos esos lugares de la Tibetosfera sudoriental. Estas gentes diversas aprovechaban también para intercambiar otras mercancías, traer y llevar noticias y rumores y establecer relaciones sociales.
Pozos y salinas
Si se observa Tsakalho desde lo alto la visión es imponente: a lo largo de las dos orillas del Dza chu la salmuera acumulada en sus cerca de 2700 salinas brilla desde el cauce del río reflejando el cielo. Estas salinas están dispuestas en bancales construidos sobre las orillas con palos y tierra, en los que se deja evaporar el agua al calor del sol para que finalmente la sal pueda ser recolectada.
A ambas orillas pueden encontrarse docenas de pozos de piedra con aspecto de torres, que protegen el agua salada contenida en ellos de las crecidas del río. Desgodins ya enumera en 1872 quince pozos en la orilla derecha y treinta en la izquierda3. Tíbet estuvo en el pasado cubierto por un océano y el lago subterráneo de agua salada que surte a estos pozos es una consecuencia de aquel pasado. Bajo los bancales, y cercanos a los pozos, están los estanques en los que se deposita el agua sacada de estos durante tres días, a fin de que las impurezas queden en el fondo y aumente la salinidad del agua. En estos estanques hay también docenas de manantiales de agua salada, que brota a través de grietas en las rocas. Los tibetanos locales consideran estos manantiales como un "regalo de los dioses".
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Pozo de agua salada en Tsakalho |
En la orilla derecha, al oeste del río, se sitúa el asentamiento tibetano de Jada, con su centenar de casas blancas esparcidas entre campos de cebada y trigo. A lo largo de unos tres kilómetros se suceden sus salinas en un terreno bastante amplio y abierto que recibe más sol que su orilla contraria. La tierra de esta orilla es arcillosa, por lo que la sal que se almacena en las salinas cuando el agua se evapora adquiere una tonalidad rosácea. Esta sal rosada es la "sal de flor de melocotón", denominada coloquialmente "sal roja"4. La sal roja contiene más impurezas que la blanca, por lo que su precio es más bajo. Se destina fundamentalmente al consumo del ganado.
En la orilla opuesta, al este, se encuentra el poblado del Bajo Tsakalho cuyos pobladores pertenecen mayoritariamente a la etnia Naxi, aunque están parcialmente tibetanizados. El terreno aquí es más escarpado, y sus salinas están cubiertas por una fina capa de arena. La sal que se recoge aquí es blanca y más pura, y su precio es mayor que el de la sal roja. Se destina al consumo humano y se usa en la elaboración de la tsampa y del té tibetano (salado y con mantequilla de yak). En lo alto, y sobre las salinas del Bajo Tsakalho, se asienta el Alto Tsakalho (el "Yerkalo" de los misioneros y "Yanjing" de los chinos), que es el centro administrativo actual.
Mujeres salineras
No se sabe exactamente cuándo comenzó la explotación de la sal en Tsakalho, pero es sin duda muy antigua. Según una leyenda Naxi local la montaña sagrada Damyon, que se yergue frente al pueblo y es una de las "hijas" de Kawa Karpo y Mianzimu, se dirigía a Lhasa cuando se detuvo en Tsakalho para descansar. Viendo cuán pobre era la gente allí se compadeció y les regaló un pollo de oro y una gallina de plata. Con la crecida del Dza chu las orillas se inundaron y las pisadas del pollo de oro se convirtieron en los pozos agua salada de Jada, en la orilla derecha. Las huellas de la gallina plateada llegaron a ser los pozos del Bajo Tsakalho. El pollo podía deambular libremente y por eso hay tal cantidad de pozos en Jada. Por el contrario la gallina tenía la movilidad más limitada ya que debía cuidar de sus huevos, por lo que hay bastantes menos pozos en el Bajo Tsakalho5.
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Damyon (6324 m.) visto desde las inmediaciones de Tsakalho |
Un territorio en disputa
Tanto su estratégica localización (situado entre los territorios administrados por Tíbet, Sichuan y Yunnan) como los importantes ingresos que se derivaban del comercio de la sal, convirtieron el dominio de Tsakalho en un codiciado objetivo para los distintos poderes desplegados en el tablero fronterizo. Ya en el siglo VIII era un notable nodo comercial que conectaba el Imperio Tibetano con el floreciente reino de Nanzhao, y un importante centro salinero en la región, además de paso obligado para el té de Yunnan que se dirigía a Lhasa. Durante el siglo XV el poderoso reino de los Naxi gobernado por la familia Mu desde Jang Sadam (Lijiang) se expandió hacia el norte llegando hasta Bathang y Lithang, y haciéndose así con el control de las salinas. En el siglo XVII, durante el periodo transicional de la dinastía Ming a la Qing en China, Tsakalho quedó bajo jurisdicción de Bathang, que aun pagaba impuestos a los Mu de Lijiang. En la campaña militar contra los mongoles Dzunghar en 1719 los ejércitos Qing ocuparon Bathang, que pasó a manos de Sichuan. Este dominio fue cada vez más debilitado por la influencia de los jefes de Bathang y de los poderosos monasterios gelukpa de la zona8. A finales del siglo XIX Tsakalho estaba incluido en el territorio del "principado" de Bathang. Bathang, en la orilla izquierda del Dri chu, era una de las entidades políticas semi-independientes del este de Kham. Estaba gobernada por dos depa o jefes locales que, en el discurso oficial chino, ostentaban el título de tusi9. Estos depa eran unos de los principales beneficiarios de los crecientes impuestos obtenidos del comercio del té y de la industria salinera. Junto con ellos, y con el apoyo de Lhasa, los monasterios de la rama gelukpa ejercían también una importante influencia política sobre la zona; y unos y otros estaban inmersos en transacciones comerciales que respondían a sus propios intereses.
Mapa desarrollado sobre el original de Sthépane Gros y Rémi Chaix
A pesar del "regalo" de la sal la mayor parte de la población no disfrutaba de una buena vida y era extremadamente pobre. Los dos depa
enviaban a Tsakalho funcionarios para recolectar sal. Los locales
debían proporcionarles alojamiento y sustento durante tres meses al año,
comprarles té al precio que estos imponían, y transportar ellos mismos
la sal hasta Bathang. Los réditos del comercio salinero quedaban en su
mayor parte, y según el momento, en manos de estos depa de Bathang, de los monasterios de Lhagong y
Ba Chode apoyados por el Tíbet central, y
de los funcionarios Qing dependientes de los "señores de la guerra" que
gobernaban Sichuan o Yunnan. Los comerciantes Khampa y Naxi locales
sólo se beneficiaban de una pequeña parte de las ganancias generadas por
la producción de la sal10.
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Monasterio de Lhagong, en Tsakalho Foto: Tamotsu Nakamura |
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Buda viviente, Tsakalho ca. 1920 Foto: F. Goré, Notes sur les marches tibétaines du Sseu-tch'ouan et du Yunnan 1923 |
En el último cuarto del siglo XIX una nueva fuerza se había sumado a la carrera por la influencia en la frontera: los misioneros católicos franceses de las Missions Étrangères de Paris se habían establecido en Bathang, y más tarde en Tsakalho donde tras fundar una iglesia en 1865, en 1870 compraron y arrendaron tierras y empezaron a construir la misión de Yerkalo11. La comunidad de conversos fue creciendo, nutrida de Tibetanos y mayoritariamente de personas pertenecientes a los grupos etnolingüísticos tibeto-birmanos de la zona: Naxi, Nung, etc. Los nuevos conversos se sustraían así de la órbita de los monasterios budistas y de su dependencia económica. Esta nueva situación socavó la influencia de los monjes y provocó su hostilidad hacia los recién llegados "lamas extranjeros". La creciente tensión entre los misioneros católicos (a los que con el cambio de siglo se sumaron los protestantes) y los monasterios budistas provocó a partir de 1873 varios episodios violentos o "casos de misión", el último de los cuales en 1905 acabó con varios misioneros asesinados12. La sublevación contra los misioneros y contra las tropas Qing estalló en Bathang, y pronto se extendió a todo el sur de Kham.
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Iglesia católica de Tsakalho (Yanjing) Fuente: https://mission-thibet.org/ |
Zhao Erfeng y el control de las salinas
En junio de 1905 el oficial Qing Zhao Erfeng fue enviado desde Chengdu a Bathang para restablecer el orden. Zhao tomó el control con rapidez y se caracterizó por la extrema crueldad de sus métodos, lo que le valió entre los Khampa el sobrenombre de "Zhao el carnicero". Puso rápidamente en marcha su proyecto de explotar los recursos del territorio y de sinizar Kham e imponer la cultura china y los valores confucianos, que él consideraba superiores a las "bárbaras" costumbres tibetanas. Para ello emprendió una implacable campaña militar contra Tíbet y promovió la transferencia de colonos chinos a Kham ofreciéndoles tierras supuestamente vírgenes para cultivar.
Zhao
sabía que si quería lograr sus objetivos no podía dejar pasar una
fuente de ingresos tan sustancial como la proporcionada por los
impuestos de la sal de Tsakalho. A finales de 1905 estableció allí una
oficina de impuestos a la sal que se encontró con la inmediata oposición
del monasterio local de Lhagong, que había administrado los beneficios
del comercio de la sal desde bastante tiempo atrás. Después de un año de
inútiles negociaciones con los monjes, Zhao envió un importante
contingente de tropas contra el monasterio, aunque justificó su ataque
aduciendo la necesidad de estabilizar la situación para defender la
frontera y para suprimir el bandidaje imperante en la zona. La violencia
desplegada por los soldados llevó a muchos productores a abandonar sus
pozos y bancales durante más de un año.
Tras su vuelta a las salinas Zhao no estaba satisfecho con los
impuestos obtenidos, y promulgó fuertes multas contra el contrabando de
sal. Después de una serie de batallas entre sus tropas y los monjes de
Lhagong aliados con los Khampa locales, en 1907 finalmente sus soldados
tomaron el monasterio y expulsaron a los monjes. En 1910, después de
intentar implantar con poco éxito el sistema lijin
(habitual en Sichuan) que grababa el transporte de la sal, Zhao
privatizó la recaudación de los impuestos a la sal, además de
incrementar también la carga fiscal del cereal13.
Con el poder de los monasterios debilitado y los jefes locales
destituidos fijó su mirada en las propiedades de los misioneros y,
contraviniendo la tradición Qing hasta ese momento, se propuso acabar
con sus privilegios a través de su hombre en Tsakalho, Wang Huitong.
Pero el ocaso de la dinastía Qing en 1911 y la revolución que le siguió
provocaron su caída en desgracia. En diciembre de 1911 Zhao Erfeng,
virrey de Sichuan, fue capturado y decapitado por las fuerzas
republicanas chinas.
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Zhao Erfeng, "el carnicero de Kham" Fuente: Wikipedia |
El comercio de la sal y las caravanas
Como hemos dicho antes, todas las actividades necesarias para la fabricación de la sal son exclusivamente femeninas. Los hombres colaboran recogiendo leña y dedicándose a otros pequeños negocios, pero sobre todo se han encargado históricamente de transportar la sal a lugares donde puedan intercambiarla obteniendo un precio más favorable para su mercancía. Bajo la dirección de un líder respetado y experimentado (el maguotou) marchan en caravana15 durante semanas hasta alcanzar poblaciones donde el valor de la sal es mayor debido a su distancia de las salinas y a lo aislado de su situación. Los caminos son arduos y peligrosos, por lo que la experiencia y los conocimientos del maguotou sobre la ruta y el cuidado de los animales resultan vitales. Deben atravesar pasos montañosos de cerca de 5000 m. de altitud perennemente nevados, y hasta no hace mucho cruzar caudalosos ríos con sus caballos y mulas por el viejo y peligroso sistema de los puentes de cuerda (liusuo)16. Pero casi siempre su esfuerzo es recompensado y la caravana completa su viaje con éxito consiguiendo bastante más cantidad de cereal por su sal que la que obtendrían en casa.
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Un hombre y su caballo cruzando el río por un puente liusuo en el sur de Kham, 1921 Foto: Albert Shelton, Life among the people of Eastern Tibet |
En el caso de los pastores Khampa más cercanos al pueblo son estos mismos ganaderos quienes continúan acercándose varias veces al año a Tsakalho en busca de la preciada sal rosa de Jada para sus yaks y caballos. Estos necesitan mucha más sal que los humanos, y sus dueños bajan de las montañas a las salinas en un duro viaje que puede llevarles 4 días, y en el que atraviesan con sus animales puertos de más de 5000 m. Esta sal es fundamental para los pueblos drokpa, que viven fundamentalmente de sus yaks. Los pastores adquieren la sal intercambiándola por mantequilla de yak, y con los excedentes conseguidos aprovechan su estancia en el pueblo para aprovisionarse de cebada y de todo tipo de bienes modernos en sus bulliciosas tiendas. Al igual que ocurría en Nepal con la institución conocida como "amistad comercial" o netsang, cada familia de pastores ha comerciado durante generaciones con la misma familia de Jada, y durante su estancia allí se aloja en su casa.
Por otra parte, Tsakalho era parada obligada de las caravanas de largo recorrido que, desde el sur de Yunnan, recorrían la Ruta del té y los caballos hasta la ciudad santa de Lhasa en el Tíbet central. Además del té pu'er que llevaban adquirían aquí sal y otros productos, que irían vendiendo a un precio cada vez más alto según se acercaban a la capital tibetana.
Como hemos visto en otros casos también aquí el comercio se benefició del paso de peregrinos que acudían a la zona en busca de beneficios espirituales. Desde todo Tíbet llegaban los fieles budistas prestos a realizar la kora o circunvalación ritual de la sagrada montaña Kawa Karpo, y aprovechaban para adquirir la reputada sal de Tsakhalo. Así lo harían también los devotos que acudían a visitar un templo en la cercana Lhadun famoso por albergar una figura de Vairocana que se cree que fue tallada por la princesa china Wengchen, que pasó por el lugar cuando se dirigía a Lhasa para casarse con el emperador tibetano Songtsen Gampo17.
La sal en las colinas del Himalaya oriental ampliado
Hay un producto que todos los hombres, de cualquier color, anhelan. Influye en sus vidas. No hay dificultad que no pueda soportarse si es para satisfacer su necesidad. Esta mercancía no es pan, ni tampoco opio, sino sal común; común, debemos decir, casi en cualquier lugar menos en esta jungla
Frank Kingdon-Ward, Himalaya de Myanmar, 1930. Plant-Hunting on the Edge of the World, p. 25
En tiempos premodernos, en el Himalaya oriental ampliado la escasez endémica y extrema de sal convertía este producto en, probablemente, la mercancía más valiosa a la hora de comerciar. La dieta habitual en estas zonas era deficitaria en yodo por la insuficiencia de su aporte salino, y provocaba que los casos de bocio fueran muy abundantes entre los tibetanos sudorientales y los grupos hablantes de lenguas tibeto-birmanas que habitaban la región.
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Chica tibetana con bocio. Valle del Mekong, ca. 1920. Foto: Frank Kingdon-Ward, Mistery Rivers of Tibet |
La sal de Tsakalho llegaba a muchas zonas del Tíbet sudoriental y del extremo oriental del Himalaya después de pasar por varias manos, lo que iba incrementando su precio final. Escribe Chit Hlaing que "Las comunidades propietarias de los pozos de sal siempre tuvieron posiciones políticas centrales en la red de relaciones intergrupales, no sólo con respecto a los reinos de las tierras bajas sino también con respecto a los pueblos vecinos de las montañas"18. En los valles altos de los ríos Drung (Dulong) y Nu (Salween) comerciantes Naxi y tibetanos intercambiaban la preciada sal procedente de las salinas por hierbas, productos agrícolas y telas. Agentes del tusi (gobernante local) Naxi y representantes de los ricos jefes independientes tibetanos o de los poderosos templos fijaban un alto precio a la mercancía y en ocasiones imponían su intercambio -evidentemente en términos muy favorables para ellos- por plantas medicinales, cereal, oro y textiles a las comunidades tribales. Los Drung y los Nung locales se veían muchas veces en la necesidad de aceptar préstamos con grandes intereses que les iban endeudando cada vez más hasta caer en una virtual esclavitud. Los viajeros y los misioneros cristianos instalados en la zona a fines del siglo XIX y a principios del siglo XX dieron testimonio de esta situación de esclavitud, que era usual en esta zona del noroeste de Yunnan y en los contiguos distritos tibetanos de Tsawarong y Zayul19.
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Grupo de esclavos Drung en el valle del Salween, década de 1910 |
En los valles del Seinghku y del Adung, en la región de Hkakabo Razi (en el extremo septentrional de Myanmar) la sal ha sido también el producto central del comercio con el mundo exterior. Por su gran escasez era un bien muy codiciado y de gran valor. Los Drung y Rawang de la zona dependían totalmente de la sal tibetana y para conseguirla la intercambiaban por pieles, plantas medicinales y partes de animales. Habitualmente visitaban Rima y Jitai en el lado tibetano, aunque también comerciantes tibetanos, Lisu, y chinos de Yunnan llevaban a veces a sus tierras la preciada mercancía. Igualmente los locales padecieron aquí la explotación por parte de algunos de estos comerciantes, que aprovechaban en ocasiones estas incursiones para capturar esclavos entre ellos 20.
En las Colinas Mishmi comerciantes tibetanos y chinos y pequeños grupos de Mishmi cruzaban los pasos de la cuenca del alto Dibang, o la frontera del valle del Lohit o Zayul chu, intercambiando la preciada sal, espadas tibetanas, capas de lana gruesa y ollas de cobre por la famosa planta medicinal mishmee-teeta, almizcle, pieles de oso y otros productos de la selva. También los Zakhring y Meyor de Walong adquirían la sal del lado tibetano de la frontera.
Más al oeste la sal que obtenían en Pe (Kongpo) los Adi que atravesaban el Doshong la, llegaba ya de los lagos de Nakchuka. En la aduana de Pe un funcionario tibetano recogía el arroz, maíz y caña que llevaban y repartía la sal a cambio. Un representante del rey de Powo o Kanam Depa recaudaba asimismo el impuesto establecido para su señor. Más al oeste aún los Apa Tani fabricaban su propia "sal", el tapyo21, que se obtiene de las cenizas producidas al quemar una caña que crece en los campos de arroz. Este tapyo redujo mucho su dependencia de los intermediarios Nyishi que conseguían su sal de Tíbet, y explica la casi total ausencia de casos de bocio entre los Apa Tani.
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Tapyo, la "sal" marrón de los Apa Tani Foto: Haage Amma |
Tapyo envuelto en la planta loli para su venta en el mercado de Ziro Foto: Santiago Lazcano |
Tras la invasión de las tropas maoístas en 1950 la explotación de los pozos paso a depender de la administración. Con la Revolución Cultural se impuso el sistema de las "comunas populares" en la producción agrícola, ganadera, y minera, con desastrosos resultados. Finalmente, a finales de la década de 1970 se dio por finalizado este infausto periodo, y comenzó una nueva etapa de reformas económicas que terminaban con la colectivización, permitían la puesta en marcha de empresas, y ponían fin al control de los precios y las regulaciones.
Tsakalho y su sal han provocado muchos conflictos y guerras a lo largo de su dilatada historia debido a los intentos de diversos poderes de controlar la plaza y las ganancias de su preciado fruto. Y, paradójicamente, esto convirtió a la mayoría de los habitantes del lugar bendecido con la sal en pobres y explotados. No fue hasta la década de 1980 que la gente de Tsakalho pudo obtener más beneficio de la sal que trabajaba, cuando el gobierno chino adoptó las nuevas reformas y aprobó su derecho de producir y vender sal autónomamente. Con la producción liberalizada la venta de sal floreció de nuevo y las calles de Tsakalho volvieron a recuperar su antiguo dinamismo.
Aunque el trabajo de extracción de la sal continua en Tsakalho y los tibetanos prefieren su sal por el sabor y las propiedades que le atribuyen, su importancia económica va cediendo paso lentamente por la facilidad actual para adquirir el producto en lugares donde antaño la dependencia de la sal de los pozos era absoluta. Pero esta pérdida de importancia de la industria parece verse compensada ante los proyectos de explotación turística que se adivinan en el horizonte.
A principios del siglo XXI la cercana zona de Gyalthang (chino: Zhongdian) fue renombrada oficialmente "condado de Shangrila", con la clara intención de convertir la región en un potente destino turístico. A este primer paso se fueron sumando otros: la "Zona de los Tres Ríos Paralelos y la Montaña Nevada de Meili" (en alusión a los cañones del Salween, Mekong y Yangtse y al sagrado Kawa Karpo) fue declarada Patrimonio Natural Mundial por parte de la UNESCO; la cercana ciudad de Chatreng (chino: Xiangcheng) fue también rebautizada con el nombre de "Shambala", y se han incorporado nuevos iconos, como el "exotismo" de los pueblos católicos tibetanos (con sus bonitas iglesias y viñedos heredados de los misioneros franceses y suizos), para vender un amplio circuito turístico del "Gran Shangrila" que incluya toda la zona fronteriza entre la Región Autónoma del Tíbet, Yunnan y Sichuan22.
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La gran curva del Yangtse cerca de Benzilan, uno de los iconos del circuito del Gran Shangrila Foto: Santiago Lazcano |
La oferta cultural de Tsakalho, con sus antiquísimas y espectaculares salinas tradicionales sobre el Mekong, y con su población católica que cultiva la uva para producir vino, y acude regularmente a la única iglesia católica dentro de los límites de la Región Autónoma del Tíbet, encaja a la perfección en el proyecto de circuito turístico del "Gran Shangrila" en marcha.
En 2009 las salinas fueron declaradas "lugar de reliquia cultural protegida" en la Región Autónoma del Tíbet23. El escritor chino Fan Wen advierte del peligro de que acaben convertidas en un simple escenario donde los locales interpreten un papel para los turistas, y aboga por que se transformen en "parte de la historia gloriosamente retirada del servicio"24. Pero hay siempre una contradicción entre la visión idealizada de Tíbet de los foráneos, y las situaciones y necesidades reales de sus habitantes en el momento que les toca vivir. Esperemos que la gente de Tsakalho sepa encontrar el equilibrio para aprovechar las oportunidades que el turismo les ofrece sin trivializar y cosificar su cultura, abriendo las puertas a su rica herencia histórica y cultural y llevando el control de la inevitable transformación de su modo de vida ancestral.
Notas
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Esta es la página que estábamos necesitando los amantes del Tíbet en este árido desierto tibetológico que es España
ResponderEliminarAtentamente,
Aitor Taiji